El miedo nos bloquea, nos impide avanzar, progresar.
El miedo es instrumento, es táctica de los poderosos, de los manipuladores y de los violentos que tienen la sartén por el mango y nos imbuyen el miedo en el cerebro para ser dóciles hasta el patetismo
(dice Alfonso Roldán)
...Y al final tenemos miedo hasta del miedo, como niños, como niñas indefensas en la oscuridad de la noche. El miedo se nos enreda, nos roba iniciativas, sueños, objetivos. Nos convierte la sonrisa en gesto falso y nos inmoviliza el alma buscando una seguridad que no es tal.
No se trata de ser valientes, sino de ser nosotros mismos.
Es respirar hasta el fondo, sin la presión del pánico,
sin la presión del que se cree poderoso.
También escribía Neruda:
"Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños"
Cuando condenaron a Garzón supe que todo estaba perdido.
Si alguien como él, que conoce todos los entresijos judiciales, no era capaz de liberarse del poder de la "justicia ", qué podía hacer yo, mísera e insignificante frente a un personaje tan "carismático" como mi ex.
¡CALLAR!
¡SILENCIO Y MÁS SILENCIO!
Primero porque convivía con él, después porque intentaba separarme, finalmente porque quería sobrevivir.
Y aquí sigo, en silencio, esposada y sin visos de solución.
Asistiendo impasible a su reconocimiento público.
¿De qué hubiera servido lanzar al viento todo lo que me ha hecho?
Probablemente de nada. En este país, que tanto me duele, no existe justicia más que para los desalmados, para gente sin escrúpulos, que acapara cargos, pisoteando a todo el que se atreva a ponerse en su camino.
Asistí a la concentración en apoyo de Garzón.
Sentí, por una vez en mi vida, que había más gente indignada, gente que pacíficamente y en silencio contenido, como el mío, estaba allí, diciendo al mundo que no estaba de acuerdo con cómo evolucionaba este país nuestro,.
Que sentimos VERGÜENZA por todo lo que está pasando.
Pero en mi caso, además, la vergüenza estaba envuelta en la impotencia que sientes cuando ves que no hay forma de acabar con estos gigantes sin escrúpulos, que destrozan tu vida, mientras muestran su perfil más carismático al resto del mundo.
HOy siento nauseas
Y no puedo vomitar
y todo el dolor que tengo contenido me está destrozando.
¡Qué ingenua!
¿Cómo es posible que haya vuelto a caer en su trampa?
¿Se puede ser más estúpida?...
¿Cómo puedo liberarme de este yugo, si no me deja?
Pensé que lo único que quería era dinero y acepté su propuesta.
- Una vez que ya tenía conseguido el primer objetivo, se lanzó hacia el segundo:
Reclamación de rendimientos negativos de unas explotaciones que consiguió le fueran adjudicadas judicialmente, dada su condición de "casi indigente"
¡Qué graciosa sería esta situación, si no fuera porque la estoy padeciendo desde hace demasiado tiempo !
El Sr Presidente de... y de... miembro de la ejecutiva nacional de ... y de... se encuentra en situación de indigencia, ni siquiera tiene dónde vivir, de hecho - según dice- vive con sus padres...
No puedo seguir...
Y el juez le escucha impasible, conociendo perfectamente quién es y todos los cargos que ostenta y le concede todo lo que pide.
- ¿Qué hago?, me pregunté.
- Nada, dejar que disfrute, que saque todo el provecho que pueda e intentar sobrevivir.
¡Qué manera de reírse de mí!
No sólo se ha quedado con la vivienda familiar,con las explotaciones, los vehículos , la producción de diez años ,fincas...sino también con todas las primas y subvenciones percibidas tanto de la Junta como del Ministerio de Medio Ambiente durante estos diez años de pesadilla.
Y claro se ríe.
Pero, cómo no se va a reír si la justicia está hecha a su medida.
¡Chapeau por él!
Con gusto se lo hubiera cedido todo si me hubiera dejado vivir , pero no, sólo me permitirá ser libre cuando destroce mi vida.
Y va por buen camino.
Creo que la frase que más he repetido en los últimos años ha sido :
¡¡¡No puedo más!!!
Tras esta reflexión, suelo acurrucarme en alguna esquina, intentando desaparecer de la vista de todos.
Pierdo todos los papeles, dejo de sentir aprecio por mí misma y finalmente, me hundo.
Pero, no sé por qué, pasados unos días, en los que no sé siquiera si he vivido, recobro fuerzas y me digo:
NO, no puedes permitir que te destruya, tienes que seguir viviendo.
¿Con qué objetivo?
Probablemente ninguno, pero tienes que seguir viviendo, porque tu vida es tuya.
Y sigo reflexionando:
Ahora ya sólo puede quitarte dinero, tranquila.
¿Cómo se puede vivir tranquila teniendo la espada de Damocles colgada del cuello?
Si una noche de luna te sientes intranquilo
y reptas por la calles igual que un cocodrilo
en busca de otro cuerpo con el que convivir,
si te lleva a su casa, si te invita a dormir,
cuidado camarada, puede haber un misil bajo la almohada.
Si no encuentras a nadie en toda la ciudad
y buscas un remedio para tu soledad,
si salvas con alcohol las horas más oscuras
de estos malos momentos, quizá mientras procuras
salir de la tristeza, flotando está un misil en tu cerveza.
Si vences la resaca y logras despertarte
y llevas las ojeras por único estandarte,
si la voz amaestrada del tiempo o la rutina
te dice que hoy debieras volver a la oficina
sombrío, cabizbajo, te esperará un misil en tu trabajo.
Misiles por la cárcel, misil de las barriadas,
misiles en palacio y entre las barricadas
apuntan los relojes con minutos serviles
que marcan el horario feroz de los misiles
o mucho más sencillo: puede haber un misil en tu bolsillo.
Porque a veces el aire es pólvora, los sueños
se convierten en turbia pesadilla, las balas
aprenden de memoria su destino y el cuerpo
a su destino acude, en busca de la bala.
En pie de paz, yo vuelvo, regreso a las palabras,
a vosotras antiguas camaradas del mundo.
Adiós, quimeras, ideales, errores. Adiós, sueños, que acabasteis en nada. Veo una playa sola y una barca que vuelve sin nunca haber partido.
Adiós, quimeras, ideales, errores. Nada era equivocado, parecía todo claro y posible de llegar a la meta. Veo surcos deshechos, trastocados caminos, verdades acabadas, disfrazados errores.