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Todo es confuso

24.3.11




A veces la noche te atrapa el alma.
La oscuridad se convierte en un infierno que impide desactivar el cerebro mientras puedes respirar la angustia.

Y mientras buscas fórmulas para huir de todas las cárceles en las que ha convertido tu vida, la noche es una celda, un zulo sin espacio en el que es imposible moverse, descansar.

La vida se te escapa entre las manos.

No descansas.

La noche es un espanto y el día una tortura porque no descansas.

El cuerpo te duele casi entero porque una losa te cae sobre la espalda.

El miedo atenaza tus noches.
Miedo a la incertidumbre de un futuro oscuro, al callejón en que te has metido sin saber cómo.

y te das cuenta  que es tu vida la historia de un insomnio.
Entonces reaccionas porque eso no puede ser.
Decides escapar de tus cárceles y vivir devorando tus miedos.

Vivir sin miedo.

Y por fin, duermes.

(Alfonso Roldán: Insomnio- fragmento- )

Llevadme al cementerio

3.4.10

Llevadme al cementerio
de los zapatos viejos.

Echadme a todas horas
la pluma de la escoba.

Sembradme con estatuas
de rígida mirada.

Por un huerto de bocas,
futuras y doradas,
relumbrará mi sombra.

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos.

30.1.10



Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

Miguel Hernández

Tengo estos huesos hechos a las penas

27.1.10


Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

Miguel Hernández

Umbrío por la pena

3.1.10



Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernández

(Aquí os ofrezco una magnífica versión de Serrat)

LLEGO CON TRES HERIDAS

25.9.09

Llego con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

(Miguel Hernández)




No acaban de gustarte las canciones.
Lo sé.
¿Por qué, di, no te colma el verso libre?
¿Por qué?
Tómalo así, un poco encadenado
Quizás
le sentirás esclavo y tú más libre,
triunfal.
Pero tú quieres verte reflejada
en mí,
bien cerrada en tu cárcel, mi soneto
feliz.
Volveremos a ella, a sus cadenas
de luz,
pero volemos a capricho libres
aún.
El cielo, niña, es libre, libre, libre.
Qué bien.
Cómo modula la canción
empalmando tangentes de placer.

(Gerardo Diego)